Reñaca Alto Sur se presenta con un alto grado de endemismo vegetal al preservar el contexto original del territorio, pues las modificaciones paisajísticas efectuadas por los vecinos han sido mayoritariamente en sus jardines y huertas, sin perturbar significativamente los deslindes del campamento.
Esta situación ha quedado plasmada en los relatos que hemos tenido con diversas dirigentes del sector, las cuales indican que el lugar fue una explanada de pastizal de poca vegetación, con una pequeña concentración de árboles de eucalipto a los pies del cerro, los cuales delimitaban una cancha de fútbol.
El crecimiento de los barrios fue cooptando los espacios naturales de la villa, ocupando paulatinamente los terrenos correspondientes a plazas, canchas, centros de reunión, etc.
La expansión residencial ha puesto en peligro los sistemas ecosistémicos que coexisten con las villas, entre ellos destacan la quebrada Huasco, que culmina en el parque Intercomunal de Reñaca y el entorno vegetal que rodea el campamento de bosque y matorral, además de parceleros que coexisten con los límites prediales surgidos a raíz de la geografía y topografía de los cerros. Estos ecosistemas son vitales en el vínculo de los vecinos con su territorio y su sentido de pertenencia, así como también son importantes espacios de control territorial para mitigar riesgos de fuego o de desmoronamientos. La región se caracteriza por la presencia de bosques esclerófilos, así como también matorral esclerófilo y formaciones xerofíticas formada por árboles y arbustos de hojas pequeñas y duras, poco densa y típica de zonas con clima mediterráneo con veranos largos, calurosos y secos durante los cuales las hojas duras impiden la transpiración excesiva de la planta.
La vegetación actúa como una esponja, siendo capaz de recoger y almacenar agua, permitiendo que esta se mantenga más tiempo en el suelo.
(Vicente Fernández, alumno de título)








