Dirigente vecinal del comité de vivienda de Villa La Cruz, quien también trabaja en el comedor comunitario de la sede San Alberto Hurtado y la Iglesia Católica de la comunidad. Habita en el barrio desde 1989
Relato
“Sí, bueno, la historia comienza aquí el 14 de marzo de 1989. Llegue a vivir acá a villa La Cruz por una necesidad en donde no tenía los medios como pagar un arriendo. La verdad, mi familia era muy numerosa y lamentablemente esta fuera del alcance de nuestros bolsillos pagar arriendo, y además la economía esta mala, digamos que en ese tiempo había mucha cesantía, que es muy importante, estuvimos dos años cesantes.
Al llegar acá fue muy emocionante porque había algunas casas, eran 16 casa cuando llegue acá a la villa. Nuestro sector fue gracias a una amiga que tenía un terrenito, y ella me dice que tenía un terreno que era su sueño que viviera su hijo y su hermano; y como no decidió y me vio a mí con todo este problema, me dijo toma, te paso este terreno para que puedas vivir con mis sobrinos; porque para ella son sus sobrinos, mis hijos, como los de ella. Somos muy buenas amigas de ahí, así comienza nuestra historia en villa La Cruz.
Y bueno, pues empezamos a trabajar y lo que me llevó a mí a esto es que teníamos que avanzar, porque la verdad para mí fue una experiencia llegar a hacer tierra a un lugar donde era seco y estéril, no había una planta, nada. Como podrán ver ahora hay árboles que no habían, habían rocas, piedras y mucha, pero mucha greda, porque ahora hay maicillos, por eso pueden ver un camino.
La verdad ya no sé qué les podría contar, esta sería como la primera parte de cómo llegamos acá po ́.
Muy buenos vecinos, todos achoclonados, había una excelente comunicación, porque como las casas eran todas de material ligero, pero ligero, ligero, donde estaban hechas algunas de cartón, como de juguete, con pedazos de palos y así pudimos construir.
Acá no llegamos… o sea, fue como la aventura; nos mojamos en pleno invierno, cuando hubo el temporal de dos semanas, era un río, pasaba el agua por las camas, las paredes. Uy, fue muy, es como una historia que queda, pero al recordarla vas viendo tu realidad, que viviste, que no fue un sueño, que lo viviste con tus hijos, donde aperraste, donde pasaste frio, donde pasaste hambre.
Muchas veces lloré, lloré dos años en irme de acá, no me gustaba. Me costó adaptarme, la verdad no me adapte altiro.
Mis hijos, mis hijos cuando llegaron acá me preguntaron mamá, y venían con patineta ellos, bicicleta, todo; veníamos de Miraflores, otra vida, me decían ¿Mamá, a qué hora nos vamos a ir de acá? Porque ellos pensaron que veníamos a jugar, ellos venían a jugar aquí, como un picnic. Pero le dije, hijo acá vamos a vivir, aquí es donde llegamos a vivir.
Costo mucho, no teníamos agua, no teníamos luz, nos colgábamos. Llegamos en esos años con tambores de lata donde están oxidados y esa agua tomaba, parece un sueño, no puedo ni creer, lo que estoy contando, y es como retroceder hacia atrás. Y cuando estaban chicos los niños, estaban todos chicos, llegué con una de cuarto medio, terminando cuarto medio, con una para primero medio, el niño con octavo básico, una de mis hijas con quinto básico y al tiempo me vi embarazada de Andrea. Eran cinco niños para luchar aquí.
Pero después fui viendo, y dándome cuenta con la mamá, porque veníamos con mi madre que era evangélica, yo católica, imagínense, era muy simpático, nos llevábamos muy bien; y ella me dice, Dios bendijo esta tierra, se hinco y besó la tierra y aquí estoy, aquí estoy; y en un momento dado decidió que esto teníamos que avanzar, no nos podíamos quedar de brazos cruzados, empezamos a golpear puertas, me echaron de un comité porque era muy habladora, porque reclamé por mi libreta de ahorro, no me aceptaron, y dije no; hay un comité muerto que no está activo, y dije, tomo este comité y empecé a trabajar. Porque eran 15 familias, llegamos a ser 100 y algo, sociedad del comité y familia, y dije bueno esto Dios lo quiere así y tendré que seguir y empezamos hasta hoy.
El sueño mío es que haya muchas áreas verdes, cancha de futbol para los niños, jardines infantiles, como hay uno que es importante en villa La Cruz. El sueño de nosotros antes de morirnos, es que este urbanizado esto, porque ya se han muerto dentro de este sector, han muerto tres dirigentes, no alcanzaron y hay una dirigente que está bien mal de salud.
Entonces es una pena, pero es el sueño de poder dejarle algo a los hijos, a la gente que va a seguir viviendo, a los jóvenes, siempre enfocado a los jóvenes como ustedes, a los niños, que haya mucha cultura, que vayan a haber centros recreativos, culturales, que es importante. La cultura va tomada de la mano, siempre he dicho, con la educación, la formación, uno le puede dejar la mejor herencia a sus hijos es la educación, educarlos.
Eso es como mi sueño de ver así la villa La Cruz, un par de años más, todo esto urbanizado, con sus casas como corresponde, con los servicios básicos. Bueno y con la unión que hemos seguido, porque a pesar de todo, ustedes que están acá con nosotros, es un sector muy tranquilo, ustedes pueden andar tranquilos y nada les va a pasar, porque hemos mantenido, hemos sido constantes, perseverantes día a día, trabajamos continuamente, no tenemos descanso alguno, nunca bajamos los brazos, nunca decimos no, siempre sí. Seguimos adelante por la necesidad de seguir viviendo en un entorno puro, libre; podríamos decir puro y libre, porque libre de poder caminar como lo hacemos hasta ahora, nos sentimos tranquilos y porque nos vamos a sentir más tranquilos cuando esto, digamos, como llegué y como esta nuestro sector, nuestra población.”
Otros lugares destacados






